Desde el sin tiempo enseño-aprendía los sonidos verdaderos, quizás era fascinación hacia la escucha, esos ojos cerrados o bien abiertos hacia otra cosa.
-son todos climas-
Los extraños conocidos,
dísimos,
ignífugos.
La estela que se posa en el cielo.
Decir era cierto.
Nos llena,
nos llenaba
el estomago de esperanza,
boquiabierta noche
quería despertar y dormía.
Frío escamo
y la grieta pellizco
de papel-sonido
que gruñe apenas una lenta queja
¿En que exo-trance estas?
Vas, venís, siempre viajas..
Mujer-agua exo-sada
inten-sada
entonces jugaba (-mos)
tu líquido
sabor incienso,
aquello viaja
viajaba
(también preguntaba)
exo alada
en ese instante dorado
de milisegundo pleno.
